El presidente boliviano, Evo Morales, y el presidente electo chileno, Sebastián Piñera, jugaron el miércoles un partido de fútbol con ex estrellas del deporte chileno, a fin de mostrar solidaridad con las víctimas del terremoto en Chile y la voluntad de integración de sus países.
El presidente boliviano, Evo Morales, y el presidente electo chileno, Sebastián Piñera, jugaron el miércoles un partido de fútbol con ex estrellas del deporte chileno, a fin de mostrar solidaridad con las víctimas del terremoto en Chile y la voluntad de integración de sus países.
El presidente boliviano, Evo Morales, y el presidente electo chileno, Sebastián Piñera, jugaron el miércoles un partido de fútbol con ex estrellas del deporte chileno, a fin de mostrar solidaridad con las víctimas del terremoto en Chile y la voluntad de integración de sus países.
Morales, conocido por su afición al fútbol, integró la escuadra de Piñera vistiendo la camiseta número diez, en tanto el empresario y político chileno se calzó la número nueve, con su apellido escrito en la espalda.
Acompañados de ex celebridades del fútbol chileno, como Marcelo Salas, Elías Figueroa y Carlos Caszely, los dos máxmos protagonistas de la velada entraron a la cancha como verdaderas figuras del deporte, con Piñera llevando la pelota en sus manos y dedicándole su mejor sonrisa a la tribuna.
Unas mil personas se acercaron al estadio de la Escuela de Carabineros de Chile, en Santiago, para acompañar a los políticos y ver cómo sus camisetas blancas se imponían dos a cero a sus rivales, vestidos de negro.
El primer gol del partido le correspondió a Piñera, el hombre más adelantado de su equipo. Aunque tuvo varias ocasiones de marcar, el arquero y los defensores rivales no perdonaron su nuevo estatus presidencial y de manera muy democrática se esforzaron en frustrarle al menos cinco ocasiones.
"Gracias señor presidente por invitarme. Espero que no sea la última vez. La próxima será en Bolivia, en Tiahuanaco", un sitio arqueológico donde se asentó la ancestral civilización del mismo nombre, en las cercanías del Lago Titicaca, y donde el mandatario aymara quiere de ahora en adelante recibir a los dignatarios extranjeros que visiten su país.
Durante un encuentro en Cancún, dijo a su vez Piñera, Morales lo invitó a jugar un partido de fútbol. "Me amenazó con que iba a traer a la selección de Bolivia", bromeó Piñera. "Pero hicimos una regla de caballeros de que todos los jugadores tienen que tener cincuenta años o más".
Desde las gradas, el hermano de Piñera, Miguel Piñera, conocido empresario de la noche, animó la función encabezando los cantos y agitando sus brazos, y consiguió una adhesión eufórica de los espectadores, que exhibían banderas de Bolivia y la wiphala, la bandera multicolor del movimiento indígena.
Al cabo del primer tiempo, mientras las cámaras rodeaban a Piñera, Morales se entretuvo unos instantes pateando penaltis con dos niños que se le acercaron a la cancha. Y ya en el segundo tiempo el pleito se resolvió con otro gol de su equipo, marcado por el hijo del empresario, también llamado Sebastián.
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